Narrar un sueño

Esa ventana cubierta por densas cortinas, deja pasar una luz que dibuja con penumbra la habitación de un hotel anónimo. Con esa ventana de fondo los viste hacer el amor muchas veces, en la misma habitación donde te encontré, dos semanas luego de que murieras. 

mi sangre (bonita)

que bonita sangrita

regándome la entraña

tan vieja, tan rica

vivamente coloreada

mi sangre divina

estriada

como una estrella

en la distancia

mi sangre,

ruleta

hubiera, historias

no contadas, mi sangrita

de mi mamita

de mi papito

no contadas, mi sangrita

de mi abuelita

de mi abuelito

no contadas,

de su abuelita

de su abuelito

, mi sangrita

mi sangre calientita

muchos besos

arrancados

mucho amor y mucha guerra

sangre mía, viajera

musulmana china hebrea

huichol azteca mexica

sangre clara, sangre oscura

sangre nuestra, sangre suya

sangre hembra, sangre mucha

sangre Eva, sangre sangre

sangre: la perdida canción, la relación, la imaginaria alianza

espera,

En el frenesí de todos los días olvidamos el instante.

Ese instante que no se planea, ni se estratega, ni se conduce,
no se busca, ni se pide, ni se encuentra, solo sucede porque es propio
de su naturaleza suceder.

¿Cuándo va a suceder si estamos planeando, estrategando, conduciendo, buscando, pidiendo, encontrando?

¿Cuándo sucedemos en el instante?
Los escépticos, los uraños, los incrédulos y los aburridos piensan que nunca.
Los otros pensamos que a veces, en la música y en el amor, sucedemos en el instante, somos instante, algunas veces.